domingo, 7 de abril de 2013

RICINO






RICINO
Las hojas son muy grandes, de nervación palmeada y hendidas de 5 a 9 lóbulos, de bordes irregularmente dentados; las hojas son alternas, con peciolo muy largo, unido por su parte inferior.
Las flores están dispuestas en grandes inflorescencias, erguidas, que rematan los tallos; en la parte inferior de las mismas están las flores masculinas, con un cáliz, con cinco piezas lanceoladas y múltiples estambres soldados, con forma de columna, ramificada en forma de coliflor. Las flores femeninas se encuentran en la parte superior de la panícula, con ovario, formado por tres hojas carpelares y rematado por tres ramitas bifurcadas, con papilas destinadas a captar el polen. Florece casi todo el año.
El fruto es globuloso, trilobulado, casi siempre cubierto por abundantes púas, que le dan un aspecto erizado; tiene tres cavidades, cada una con una semilla, grande y jaspeada, de superficie lisa y brillante, rematada por una excrecencia y que contiene una toxina llamada ricina. Al secarse los frutos, la cubierta espinosa se tensa progresivamente produciendo finalmente un efecto de resorte que lanza la semilla a distancias superiores a los diez metros, siendo ésta la forma de esta planta para extenderse.
Requiere un clima cálido sin heladas, está disperso por casi todas las regiones cálidas del globo, habiéndose naturalizado por ser una planta cultivada desde la antigüedad. Parece ser originaria del cuerno de África (Abisinia).

El nombre del género, aplicado ya a esta planta por Plinio y otros autores romanos, alude al parecido de sus semillas con la garrapata, llamada también ricinus en latín. Pero el ricino era conocido desde mucho antes, pues lo nombran autores griegos como, Teofrasto y Dioscórides, con el nombre de croton, y sus semillas han aparecido en tumbas egipcias, muy anteriores.



El aceite de ricino puede usarse como venotónico aplicándolo en las piernas.

De Wikipedia
El aceite de ricino, en muchas ocasiones traducido como aceite de castor por su denominación en inglés (castor oil), se obtiene a partir de la planta Ricinus communis, que contiene aproximadamente un 40-50 % del aceite. El aceite a su vez contiene el 70-77 % de los triglicéridos del ácido ricinoleico. A diferencia de las propias semillas, no es tóxico.


Aplicaciones: Desde los tiempos faraónicos se utiliza la planta de ricino con fines medicinales. La aplicación más conocida es como purgante. Una dosis típica contiene entre 10 y 30 ml de aceite de ricino. De éste, las enzimas del intestino liberan el ácido ricinoleico (un ácido carboxílico con 18 átomos de carbono), que es el principio activo. La reacción se produce a las dos o cuatro horas de haber suministrado la dosis.
El mecanismo de acción del principio activo es similar al de la toxina diftérica, es decir, es capaz de inactivar la síntesis proteica
El efecto se basa, por una parte, en la acumulación de agua en el intestino y, por otra, en la irritación de las mucosidades que aceleran el vaciado del sistema intestinal.
Como efecto secundario, se inhibe la asimilación de sodio y agua, además de las vitaminas lipofílicas del intestino. En dosis elevadas se pueden producir náuseas, vómitos, cólicos y diarrea aguda.
También se ha descrito la aplicación del aceite de ricino en mezclas para inducir el parto.
La ricina es una de las toxinas más potentes conocidas, la cual se extrae de las semillas del ricino (Ricinus communis). Pertenece a la familia de proteínas conocidas como proteínas inactivantes de los ribosomas (RIP) que se unen a los ribosomas de las células eucariotas paralizando la síntesis de proteínas, lo que causa su muerte por apoptosis. Fue aislada en 1888 por Stillmark cuando observó que el extracto de las semillas aglutinaba las células sanguíneas. Hoy en día, se sabe que la aglutinación por el extracto de las semillas de ricino se debe a otra toxina llamada RCA (Aglutinina del Ricinus communis).
La ricina causa hemorragia intestinal, seguida de diarrea a veces sanguinolenta, vómitos, deshidratación e hipotensión. Esta toxina puede causar la muerte tras una agonía que puede durar hasta diez días, aunque lo normal es que si el paciente no ha muerto en tres o cinco días se recupere. La dosis letal en un adulto que ingiera la ricina es de un miligramo. Si es inhalada o inyectada, la dosis letal es de apenas 500 microgramos.
Finalmente, el aceite de ricino es un producto que forma parte de la fabricación de plásticos, lacas, pinturas, lubricantes y cosméticos.
Este se constituye en un poliol, en razón de que es un triglicérido con alto contenido de ácido recinoléico, por tanto es apto para la fabricación de poliuretano. Para esto se requiere que el aceite tenga valor ácido y humedad mínimos.
Antiguamente se utilizaba también como combustible o como añadido a la gasolina en competición.
Actualmente se baraja su aplicación en la elaboración de biodiésel (biocombustible) y se utiliza como lubricante en motores de explosión de aviones de aeromodelismo y coches de radiocontrol siendo la mezcla aproximadamente del 20 % aceite de ricino, el 10 % de nitrometano y el 70 % restante metanol (alcohol de quemar, o también llamado alcohol metílico).
También se suele usar en cosmética para alargar las pestañas.
Las semillas son muy tóxicas, por la presencia de una albúmina llamada ricina, ya que basta la ingestión de unas pocas, masticadas o tragadas, producen un cuadro de intensa gastroenteritis con deshidratación; puede comprometerse seriamente el hígado y el riñón e incluso producir la muerte. Es una de las toxinas biológicas más potentes que se conocen.
El aceite de ricino, obtenido por prensado de las semillas y calentado para destruir la ricina, es uno de los purgantes más reputados, debiéndose su acción al ácido ricinoleico; tiene el inconveniente de su desagradable sabor. En la actualidad encuentra aplicaciones, en la industria de pinturas y barnices, así como para la fabricación de lubricantes y líquidos para frenos.

La ricina puede tener uso terapéutico:
Como inmunotoxina en el tratamiento de cáncer, como la llamada "bala mágica" para atacar específicamente las células cancerígenas y destruirlas: La ricina puede estar conectada con el anticuerpo monoclonal para atacar células malignas reconocidas por el anticuerpo. Se cree posible que la modificación de ricina reduzca su toxicidad en humanos, pero no las células cancerígenas. Una aproximación prometedora se encuentra también al usar la subunidad no tóxica B como un vehículo para transportar antígenos en las células, por medio de lo cual se incrementaría en gran medida su inmunogenicidad. También funcionan muy bien en aplicaciones "in vitro", por ejemplo en los trasplantes de médula ósea.
Como un adyuvante, con potenciales implicaciones para desarrollar vacunas mucosas.
Para la ablación toxigénica. Esta puede ser usada para estudiar o generar modelos de animales transgénicos con enfermedades degenerativas.
Para el transporte suicida. Inyectando ricina en el nervio vago se pueden destruir selectivamente las neuronas. El transporte suicida se ha utilizado en:
. La realización de un mapa anatómico de las neuronas.
. La creación de modelos de enfermedades neuronales degenerativas.
. La realización de estudios sobre lesiones y sus curas en nervios periféricos.

Uso como un agente en armas  químicas / biológicas: Estados Unidos investigó la ricina por su potencial militar durante la Primera Guerra Mundial. En esa época, se estaba considerando para su uso como polvo tóxico o como una capa para las balas y metralla. El concepto de nube de polvo no pudo ser adecuadamente desarrollado y el concepto de bala/metralla recubierta podría violar la Convención de La Haya de 1899. La guerra terminó antes de que se convirtiera en un arma. Durante la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos y Canadá emprendieron el estudio de la ricina en bombas racimo. Aunque existieron planes para su producción en masa y se realizaron varias pruebas de campo con diferentes conceptos de bombardeo, la conclusión final fue que no era más económico que usar fosgeno. Esta conclusión estuvo basada en la comparación de armas finales más que en la toxicidad de la ricina (DL50 ~40 mg•min/m3). A la ricina se le dio el símbolo militar W o, más tarde, WA. En un corto periodo después de la Segunda Guerra Mundial continuó el interés por la ricina, pero este disminuyó cuando el Cuerpo Químico del Ejército Norteamericano comenzó un programa para convertir en arma el gas sarín
La Unión Soviética también tenía ricina. Hubo especulaciones que la KGB incluso la usaba fuera del bloque soviético; sin embargo, esto nunca se probó. En 1978, el disidente búlgaro Georgi Markov fue asesinado por un agente de la policía secreta búlgara quien le 'disparó' subrepticiamente en una pierna en una calle londinense, por medio de un paraguas modificado que usaba aire comprimido para disparar un pequeño perdigón contaminado con ricina. Murió en el hospital pocos días después; su cuerpo fue derivado a una rama especializada en venenos del Ministerio británico de Defensa, la cual descubrió el perdigón durante la autopsia. Los sospechosos principales fueron la policía secreta búlgara: Georgi Markov había desertado de Bulgaria algunas años antes y había producido libros y programas radicales que eran altamente críticos del régimen comunista búlgaro. No obstante, en esa época se creía que Bulgaria no habría sido capaz de producir el veneno y también se creía que la KGB lo había proporcionado. La KGB negó cualquier implicación, aunque los desertores de alto nivel de la KGB Oleg Kalugin y Oleg Gordievsky confirmaron que la KGB estaba implicada. Con anterioridad, el disidente soviético Aleksandr Solzhenitsyn también había sufrido síntomas parecidos a los producidos por la ricina después de un encuentro en 1971 con agentes de la KGB, aunque en este caso sobrevivió.
A pesar de la extrema toxicidad de la ricina y de su utilidad como un agente en armas químicas/biológicas, es extremadamente difícil limitar la producción de esta toxina. Tanto bajo la Convención de armas biológicas de 1972 y la Convención de armas químicas de 1997, la ricina está listada como una sustancia controlada. A pesar de ello, más de un millón de toneladas métricas de ricino es procesado cada año y aproximadamente 5% del total es convertido en desecho que contiene altas concentraciones de ricina tóxica.
Para poner en perspectiva el uso de la ricina como un arma, debe hacerse notar que como un arma biológica o arma química la ricina no es considerada muy poderosa en comparación con otros agentes, tales como toxina botulínica o anthrax. Por ello, una disposición militar para usar armas biológicas y tener recursos avanzados preferiría usar alguna de aquella en su lugar. La ricina es fácil de producir, pero no es práctica o probable de causar tantas bajas como otros agentes. La ricina es inactivada (i.e., la proteína cambia de estructura y se convierte en menos poderosa) mucho más fácilmente que las esporas del anthrax, que puede permanecer letal por décadas (Jan van Aken, un experto en armas biológicas explica en una entrevista con la revista alemana Der Spiegel que juzga más tranquilizante que Al Qaeda experimente con ricina, pues ello sugiere su incapacidad de producir toxina botulínica o antrax).
La mayor razón de su peligrosidad es que es muy fácil de obtener (el ricino es una planta ornamental común y puede crecer en casa sin ningún cuidado especial). Se han reportado varios incidentes donde la ricina estuvo involucrada con infanticidio donde niños pequeños habían sido engañados para comer semillas de ricino debido a su parecido al chocolate. La ricina es en varios órdenes de magnitud menos tóxico que la toxina botulínica o la tetanoespasmina, pero ellos son más difíciles de obtener.