miércoles, 11 de junio de 2014

Visita a Jesús Sacramentado.


VISITA A JESÚS SACRAMENTADO


Atraído por los encantos de tu amor, Jesús Sacramentado, vengo a tu presencia para adorarte como a mi Dios y mi Padre, aquí presente; para alabarte en compañía de la Corte celestial, que tienes a tu alrededor; para darte las más rendidas gracias por los incontables beneficios que me has concedido durante mi vida, pedirte perdón por mis faltas; y, finalmente, pedir nuevos favores para mí y para el mundo entero, que en adelante vamos a necesitar. 

Protege mi vida con tu amor de Padre y concédeme a mí y a mis familiares todos, a mis amigos y a cuantos se encomiendan a mis oraciones, las gracias espirituales y materiales que necesitamos para amarte y servirte como debemos. 

Bendice al Santo Padre, a la Iglesia toda y a todos los cristianos, para que cada uno en su lugar cumplamos fielmente la voluntad del Padre, como Tú la cumpliste durante tu vida mortal. 

A las Autoridades y a los padres y madres de familia dales que sepan realizar la gran misión que tú les has encomendado, de llevar, por los caminos de la prosperidad y del bien, a sus súbditos e hijos a la Patria del Cielo. 

Haz que llegue la luz del Evangelio a todos los infieles, la gracia a todos los pecadores y, a las almas todas, la paz, el amor y el bien. 

Otorga a nuestros difuntos tu abundante misericordia y, con ella, dales el descanso del Cielo, que con tantas ansias esperan. 

Santísima Virgen María, Glorioso San José y Ángeles todos de nuestra Guarda interceded por nosotros ante Jesús Sacramentado, aquí presente, para que a nosotros y al mundo entero nos conceda las gracias y favores, que necesitamos para servirle y amarle con la mayor fidelidad, durante nuestra vida y en nuestra muerte. Y, al fin, lleguemos todos a conseguir la Corona, que el Padre nos tiene preparada en el Cielo. 
P. Lucio Sáinz. O. P.  
Montesclaros (Cantabria]

Terminaremos diciendo la oración de Santo Tomás de Aquino:

HIMNO A JESÚS SACRAMENTADO
POR SANTO TOMÁS DE AQUINO
(Adoro te devote)


Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. 

A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. 
Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad. 
En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido. 
No veo las llagas como las vio Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame. 
¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura. 
Señor Jesús, bondadoso Pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. 
Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. 
Amén.