viernes, 8 de abril de 2016

José Agustín Goytisolo. Poesía


José Agustín Goytisolo


Nacido en Barcelona el 13 de abril de 1928 de familia burguesa, empezó Derecho en la Universidad de Barcelona, y terminó sus estudios en la de Madrid.

Su familia se vio brutalmente sacudida por la muerte de su madre Julia Gay víctima de un bombardeo aéreo del bando franquista sobre la ciudad de Barcelona en 1938. El hecho dramático afectó a todos los hijos, pero especialmente a José Agustín, que puso a su hija el nombre de la madre perdida, y que en «Palabras para Julia», uno de sus más célebres poemas (musicado y cantado por Paco Ibáñez, Rosa León y Los Suaves, entre muchos otros) une voluntariamente, en amor y deseo, a las dos mujeres. En 1993, en el tomo Elegías a Julia Gay reunió todos los poemas de tema materno, principal en su primer libro, El retorno (1955) y en otro, muy posterior, en que pretendía cerrar esa vieja y fecunda herida, Final de un adiós (1984).

Según Manuel Vázquez Montalbán, la poesía de Goytisolo, no fue sólo una propuesta ideológica limitada a dar una alternativa al capitalismo franquista, sino que aspira a la construcción de un nuevo humanismo:


Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.


Bastante depresivo, algunos piensan que su muerte (cayó desde una ventana de su apartamento) fue un suicidio, salvo su familia, que lo consideró un accidente.

El cantautor catalán Joan Manuel Serrat musicalizó su poema "Historia Conocida" en el disco titulado 1978, y el cantautor Paco Ibáñez divulgó algunos de sus poemas convirtiéndolos en sumamente populares en su disco Paco Ibáñez canta a José Agustín Goytisolo (2004).

Premio Adonais en 1954
Premio Boscán en 1956
Premio Ausias March en 1959
Premio de la Crítica (1992) por su obra La noche le es propicia
 
De Wikipedia


El retorno (1955/1986)
I. SOBRE VOSOTRAS AVES 
Sobre vosotras aves
de las regiones infinitas
busqué un espacio para tanta muerte.
Sobre vosotros vegetales altos
de la orilla del aire 
pedí un reposo para tanta muerte.
Sobre vosotras madres de la lluvia
tempestades de amor contra los cielos
lloré en silencio sobre tanta muerte.


VIII. EL SILENCIO PROFANADO

Lo que mis maldiciones valgan
es difícil saberlo. No espero
mucho de ellas.
Pero aun así es hermoso alzar los labios
— oliendo a vino triste —
y pronunciar las frases del ritual
blasfemo.
Hay algo
queda algo acogedor en el silencio profanado:
un pequeño latido una voz
que comprende y comunica
su alegría a la sangre.



X. COMO LA PIEL DE UN FRUTO

Como la piel de un fruto suave
a la amenaza de los dientes
iluminada alegre casi
ibas camino de la muerte.

La vida estaba en todas partes:
en tu cabello sobre el césped
sobre la tierra que te ansiaba
sobre los chopos y en tu frente.

Todo pasó tal un verano
sobre tu carne pura y breve.
¡Como la piel de un fruto eras
tan olorosa y atrayente!



XVI. MUJER DE MUERTE

Lo que tú hubieras sido
ha quedado en el aire
perdido para el tiempo.
Las cosas que no hiciste las canciones
que nunca cantarás
los días nuevos
que te correspondían
los deseos
la rueda de las voces abiertas en tu oído
toda tu larga sombra proyectada al futuro.
Porque escucho el sonido falso de mi moneda
al chocar contra el mármol
de tu terrible ausencia
te amo mujer de muerte.
¡Ah lo que hubieras sido!



XIX. LAS FOGATAS

Alguna noche —las fogatas eran
de dolor o de júbilo—
la casa te veía desertar.
Te abrías a una vida
distinta a un mundo
alegre como los ojos de un dios:
voces mayores fuegos de artificio
inacabable noche de San Juan
en la estancia vacía…
El tiempo se agrandaba en los rincones
se detenía en torno al corazón
mientras el estruendo proseguía
lejos lejos quién sabe si real.
Después todo más claro:
los sonidos pequeños el crujido de un mueble
la lluvia en el desván.
Nueva vida a las cosas el alba aparecía
y tú llegabas
amorosamente.




Salmos al viento (1958/1980)

LOS CELESTIALES
No todo el que dice: Señor, Señor,
Entrará en el reino…
(MAT., 7,21)
Después y por encima de la pared caída
de los vidrios caídos de la puerta arrasada
cuando se alejó el eco de las detonaciones
y el humo y sus olores abandonaron la ciudad
después cuando el orgullo se refugió en las cuevas
mordiéndose los puños para no decir nada
arriba en los paseos en las calles con ruina
que el sol acariciaba con sus manos de amigo
asomaron los poetas gente de orden por supuesto.

Es la hora dijeron de cantar los asuntos
maravillosamente insustanciales es decir
el momento de olvidarnos de todo lo ocurrido
y componer hermosos versos vacíos sí pero sonoros
melodiosos como el laúd
que adormezcan que transfiguren
que apacigüen los ánimos ¡qué barbaridad!

Ante tan sabia solución
se reunieron pues los poetas y en la asamblea
de un café a votación sin mas preámbulo
fue Garcilaso desenterrado llevado en andas paseado
como reliquia por las aldeas y revistas
y entronizado en la capital. El verso melodioso
la palabra feliz todos los restos
fueron comida suculenta festín de la comunidad.

Y el viento fue condecorado y se habló
de marineros de lluvia de azahares
y una vez más la soledad y el campo como antaño
y el cauce tembloroso de los ríos
y todas las grandes maravillas
fueron en suma convocadas.

Esto duró algún tiempo hasta que poco
a poco las reservas se fueron agotando.
Los poetas rendidos de cansancio se dedicaron
a lanzarse sonetos mutuamente
de mesa a mesa en el café. Y un día
entre el fragor de los poemas alguien dijo: Escuchad
fuera las cosas no han cambiado nosotros
hemos hecho una meritoria labor pero no basta.
Los trinos y el aroma de nuestras elegías
no han calmado las iras el azote de Dios.

De las mesas creció un murmullo
rumoroso como el océano y los poetas exclamaron:
Es cierto es cierto olvidamos a Dios somos
ciegos mortales perros heridos por su fuerza
por su justicia cantémosle ya.

Y así el buen Dios sustituyó
al viejo padre Garcilaso y fue llamado  
dulce tirano amigo mesías
lejanísimo sátrapa fiel amante guerrillero
gran parido asidero de mi sangre y los Oh Tú
y los Señor Señor se elevaron altísimos empujados
por los golpes de pecho en el papel
por el dolor de tantos corazones valientes.

Y así perduran en la actualidad.

Ésta es la historia caballeros
de los poetas celestiales historia clara
y verdadera y cuyo ejemplo no han seguido
los poetas locos que perdidos
en el tumulto callejero cantan al hombre |
satirizan o aman el reino de los hombres
tan pasajero tan falaz y en su locura
lanzan gritos pidiendo paz pidiendo patria
pidiendo aire verdadero.




APOLOGÍA DEL LIBRE
… es más fácil que un camello…
(MAT., 19,24)

¡Grande y poderoso eres oh prócer
oh singular prestigio nuevo Creso!
A tu presencia tiemblan las paredes
los empleados el papel los números.

Nadie como tú maravilloso germen
de la opulencia y de la gran industria
con tu cartera con tu hermosa calva
rodeada de planetas y aureolas
con el pulcro chaleco abotonado
sobre tu inmenso abdomen nadie
nadie como tú flor nueva
tulipán de oro.

De entre todos te alzaste como un monte
de lava sobre el páramo en asombro
de chispas y clamor y ahora
dominas desde lo alto de tus cumbres
las diminutas vidas que te observan.

Es al amor al creador de toda
la belleza que existe al supremo maestro
al que hay que preguntar qué sucedió
qué ventura qué grande maravilla
apercibió en tu frente para darte
con su soplo en mitad de la pechera

y hacerte el libre el rey el financiero.
A ti solo entre miles
entre miles y miles y millones.

Porque la libertad está en tu firma
porque tu reino sí que es de este mundo
porque nada te puede ser negado eres
el prototipo el hombre insigne
para el que se han dictado las leyes y los cánones
la caridad y el premio.

Elegido elegido
mantén tu fortaleza no des oído
a los lamentos y a las maldiciones
sigue triunfa en tu reino pues que el mundo
se hizo sin duda para ser asiento
le posaderas recias y bursátiles como las tienes tú.



EL SEÑALADO
Éste es el que algún tiempo tomamos
a risa, y fue objeto de nuestro escarnio…
(SAB., 5,3)

Solo entre el odio entre la palpitante y masculina
hostilidad él permanece y son sus días
continuo sobresalto huida y evangelio.

El señalado está y no está con todos
estudia como igual que los demás
se fatiga y enferma. Pero luego
conoce y ve las cosas de forma diferente
vela en las noches acomete y ama.

Su corazón valiente no conoce derrota.

Él sabe por ejemplo que detrás de los ojos
queda un espacio negro donde los sueños reinan
o que el zángano muere salvajemente herido
por las obreras forma impura y bestial
aunque no despreciable.

Son sus estudios:
la investigación del clavel los poetas celestiales
el oscuro murmullo de la ropa interior
y todas las facetas de la cultura griega.

Frecuenta los lugares de erudición: reuniones
bibliotecas mingitorios. Su voz se escucha
en los parlamentos y en los templos
en las tabernas y en los amueblados.

Su actuación sus afanes son variables. Se le ve un día
diciendo democracia democracia
libertad a las gentes y otras veces
salir de entre las turbas agitando
la terrible bandera de pliegues carcamales
reclamando Unidad Familia y Orden.

Pero sus ideales permanecen purísimos.

La vida es muy compleja suceden muchas cosas
y es mejor aguardar el momento oportuno.
Mientras tanto aún se puede orinar la muralla
de siglos y costumbres a la luz de la luna.

El señalado sabe que el futuro es su imperio.




EL HIJO PRÓDIGO
Pronto, traed la túnica más rica y vestídsela, 
poned un anillo en su mano y unas sandalias
en sus pies, y traed un becerro bien cebado, 
y matadle, y comamos y alegrémonos… 
(Luc., 15,22)

Injustamente combatido
puesto al escarnio y a la mofa
de las abyectas muchedumbres
perdura el hijo bien nacido
el hijo fiel el niño blanco
el sano fruto de un sector
muy vigoroso y nacional.

Nace el infante mencionado
sin conocer el barro impuro
de las miserias y pasiones
y envuelto en gasas y perfume
entre lamento y bendición
es enrolado en el asunto.

Desde su más remota edad
con calcetines y sombrero
aprende canta lee poemas
en reuniones familiares
crece es odiado por los hijos
de los paisanos manuales
y en venerable institución
por castos hombres controlada
tiene lugar entre laureles
su formación docta y moral.

Ahí le tenéis hecho un mancebo
rampante y lleno de fervor
que salto a salto acompañado
por los consejos del papá
llega a la puerta de los claustros
sube a las aulas da propina
a los bedeles serviciales
y ataca el duro escalafón.

Sucede ahora muchas veces
que ante la cruel realidad
de este mundano trampolín
en donde el orden no es guardado
en donde no hay categorías
m hay apellido y las creencias
y una conducta irreprochable
de poco sirven por desgracia
sucede ¡ay dios! Que el jovencito
se desorienta se transforma
y de momento no recuerda
su primorosa formación.

Los enemigos solapados
de cualesquiera tradiciones
los resentidos sucias lenguas
que se deleitan en la hiel
hacen comida y mentidero
de estos deslices. Hoy le han visto
con hombres malos se murmura
que es habitual de los tugurios
que tiene tratos infamantes
o que frecuenta el cabaret.

Pero en el fondo no alarmarse
late la flor de los principios
vive el consejo maternal
alienta la única verdad
y reposadas ya las aguas
de su ardorosa juventud
cuando se imponga a sus ideas
la incuestionable realidad
volverá el hijo por los cauces
eternos de la burguesía
será un varón conservador
gloria y ejemplo del redil
un recto un probo ciudadano
un elefante de piedad.


AUTOBIOGRAFÍA
Fui un mísero afligido desde mi mocedad, 
siempre lleno de espanto, lleno de tristeza… 
(SALM., 88,16)

Cuando yo era pequeño
estaba siempre triste
y mi padre decía
mirándome y moviendo
la cabeza: hijo mío
no sirves para nada.

Después me fui al colegio
con pan y con adioses
pero me acompañaba
la tristeza. El maestro
graznó: pequeño niño
no sirves para nada.

Vino luego la guerra
la muerte —yo la vi—
y cuando hubo pasado
y todos la olvidaron
yo triste seguí oyendo:
no sirves para nada.

Y cuando me pusieron
los pantalones largos
la tristeza en seguida
cambió de pantalones.
Mis amigos dijeron:
no sirves para nada.

En la calle en las aulas
odiando y aprendiendo
la injusticia y sus leyes
me perseguía siempre
la triste cantinela:
no sirves para nada.

De tristeza en tristeza
caí por los peldaños
de la vida. Y un día
la muchacha que amo
me dijo y era alegre:
no sirves para nada.

Ahora vivo con ella
voy limpio y bien peinado.
Tenemos una niña
a la que a veces digo
también con alegría:
no sirves para nada.




Carta a mi hermano 


Querido Juan: te escribo
para contarte algunas cosas.
Ayer por la mañana
yo no sabía si salir o qué
y sentado en mi silla
ante el café con leche
que se me queda frío
casi todos los días
pensaba que es difícil
-para mí por lo menos-
poner cara de hombre
normal y sonreír
a la gente que veo
que me saluda: al viejo
portero de la casa
y en la calle a quien corre
y atraviesa la acera
detrás de algún asunto
-dinero casi siempre-
esos hombres extraños
culpables, como yo
y también extenuados
o enfermos o perdidos
mas que viven y aguantan
esta vida cochina
y hermosa algunas veces.
Si mi mujer me mira
yo no sé qué decirle:
habla de cosas simples
-de otro año o de un piso
mayor o de la escuela
de Julia-. Ay Julia
yo no quise; tú entiendes
y resulta que crece
cada día y sonríe
me mira y me da besos
me pide una peseta:
me ve como un pirata
honrado y cariñoso
y ríe con la risa
de los que aman la vida
-como a veces yo río
cuando no pienso así-. 


Estoy cansado hermano;
me siento como un viejo
inútil que ya hizo
todo el mal que podía
y está de sobra aquí.
Si creyese yo en algo
que todo lo arreglara
para mí -y que no existe-
no odiaría mi vida
ni quisiera morir.
Juan: sé que tú comprendes
lo que me ocurre: sé
que leerás la carta
y pensarás en mí
y en Luis que está mejor
después de todo el lío;
y en todo lo que pesa
como un montón de escombros
en mi memoria. En fin:
se termina el papel.
Perdona mis palabras
pero quise explicarte
lo que me está pasando
para sentirme cerca
de ti y de tu ternura
para olvidar un poco
esta sórdida vida
que me cuesta aguantar.
Adiós: escribe pronto
y besos a Monique. 



EL PROFETA
Yo saciará mi furor 
contra la gran pared… 
(Ez., 13,15)

Decía un libro antiguo: Suaves
son los caminos del Señor alegres las campanas
que repiten su nombre; permaneced humanos
en la serena rectitud tended la mano
al triste perseguid la verdad.

Los elegidos saben todo esto o debieran
saberlo pero hete aquí
que ensucian las ciudades de la tierra
con su orgullo con su ambición vituperable y loca.

Por todo ello el profeta filósofo justo
en el ejercicio de su bondad en el año
mil novecientos cincuenta y cinco en el séptimo día
del séptimo mes cuando el fuego es más grande
lejos del griterío y también
lejos de la enfurecida carrera de los toros
en su retiro solitario estando
en meditación frente a la gran llanura oyó
la fuerte voz del Señor. Y la voz salía
de una jarra de vino. Dijo el Señor: escucha
hasta mi poderío llegan continuamente quejas
de los muchos pecados de este reino. El nombre
hostiga al hombre no hay justicia
los elegidos no recuerdan… Levanta pues
la mano y profetiza contra él.

Entonces el profeta rasgó sus vestiduras
entró en ayuno y cubierto de ceniza y excremento
permaneció setenta días. Luego abandonó el llano
y caminó hasta la ciudad. Allí
calle y paseo plaza y plaza y plaza
arribó al sitio en donde los varones
sapientes se reúnen en donde son discutidos
los asuntos es decir al Consejo Supremo
de Disquisiciones Metafísicas.

Ante la inmensa fachada gesticuló enfurecido
y pidió silencio al silencio reinante. Clamaba:
hijos de hombre consignad por escrito la fecha
de este día. El Señor es quien habla por mi voz.
Vosotros abandonando la sagrada misión
de estudiar los efectos y las causas el progreso
y sus leyes permanecéis aquí preparando
continuos centenarios homenajes discursos
y ni por un momento
habéis querido recordar que el hombre vive
fuera de estas paredes y que sus pecados
y la sangre que vierte caerán
como un diluvio sobre vuestras cabezas;
solo empujado por su amor a lo efímero
la vida le proyecta con odio hacia su hermano
al que somete enarbolando signos y configuraciones
opúsculos y leyes. La inquietud y el desarraigo
se apoderan del pueblo y el futuro peligra.
Mas vosotros aquí sin acusarlo…

Así dijo el profeta así su voz
sonaba contra el aire. En las ventanas
fueron apareciendo torvos rostros se llenaron
de odio las halconeras. Y el profeta seguía:
yo os digo aunque le atéis las manos a la vida
aunque pongáis al hombre de cara a la pared
ha de llegar la hora de su resurrección
de su destello de oro…

La descarga sonó como un trallazo
tapándole la voz. No pudo continuar
ni siquiera escribiendo con sangre sobre el polvo.

El silencio volvió. Ya en las ventanas
no aparecía nadie. Volvió también la paz.

(Los despojos terribles del profeta
del enviado del Señor siguieron
unos días allí. Dicen las crónicas
que fueron devorados por los buitres
los profesores y los ayudantes.

Del Señor no se ha vuelto a saber nada.)



Claridad(1961/1998)

EL INTRUSO

Sólo te vi en fotografías
porque tu ausencia ocurrió antes
de que llegara yo a este mundo.
Sí: fui un intruso desgraciado
pues parecía que tu puesto
iba a ocuparlo yo. Maldigo
tu muerte aún. Porque no pude
luchar contra un fantasma ausente
que fue en todo mejor que yo.
Le daba vueltas a tu sombra.
Mi padre casi me ignoraba
y busqué amparo en otros brazos.
Y no era yo el que molestaba
sino tu muerte. Sin saberlo
me convertiste en un intruso.




COMO UN CIEGO MIRÉ

Y de repente el aire
se desplomó encendido:
cayó como una espada
sobre la tierra. ¡Oh sí
recuerdo los clamores!
Entre el humo y la sangre
miré: miré los muros
de aquella patria mía.
Como un ciego miré
por entre los escombros:
iba buscando un pecho
una palabra; algo
donde esconder el llanto.
Y encontré sólo muerte
ruina y crimen y muerte
bajo el cielo vacío.



AMERICANOS

Yo tuve amigos
de color
de bronce:
hombres de Sur
compañeros
de América.
Llegaban hasta mí
con sus canciones
con su tierra
en la mano.
Me decían:
yo soy Colombia;
México; Argentina;
yo traigo el Altiplano
en la palabra;
vengo de Venezuela;
Ecuador; Nicaragua;
soy de Chile;
mi patria
es El Perú…
Por ellos
se ensancharon
mis fronteras;
por sus canciones
me inundó la alegría
de otros mares; supe
el dolor de pueblos
sin aurora;
alcancé el corazón:
sentí su tierra.





Algo sucede (1968/1996)

MIS HABITACIONES

En las noches sin sueño en esa hora
de la rauda memoria
que precede al olvido
pasan por mi cabeza
como ante la pantalla de un cine desbocado.
escenas gestos voces alegrías,
persecuciones, himnos
pero de entre las cosas
que vuelven desde el fondo
sin límites del alma
asoman su contorno surgen
las extrañas habitaciones
en las que yo he vivido.

A veces me contemplan los sillones
de la casa del padre me preguntan
por mis zapatos nuevos,
por aquella pelota que un día me quitaron
o por el perro que murió.
También me observan
los espejos recordando mi rostro
cubierto de jabón, me saludan
y me encuentran mas viejo.

Una silla otras veces
salta desde el rincón más alejado
de aquel cuarto que fue
mi residencia de estudiante
y desde allí me grita
me canta las virtudes de aquel vino
repite mis lecciones de memoria
y me despierta con una campana.

También llega un pasillo
que me conduce de la mano
hasta el cuarto encalado
de mis veranos libres
me encierra allí y aguarda
la bienvenida del ropero
y escucha agazapado tras la puerta
nuestras conversaciones
hablando de la caza de los higos
o de aquella camisa de soldado
que todavía guarda.

Están, después aquellas
otras habitaciones silenciosas
que no preguntan nada que me miran
reprochando algo feo
que debió suceder y no recuerdo
y lanzan sus lavabos
como una acusación disparatada
dirigiéndome sordos
ruidos con sus desagües pecadores
para llamarme al arrepentimiento.

Así, en las altas noches
me cercan y preguntan
estas habitaciones de mi vida
estos cuartos sus muebles sus dinteles
y en un agobio de percheros
de alfombras y de libros olvidados,
me recuerdan el tiempo
que dejé como un trapo
hecho jirones entre sus paredes.



ALTA FIDELIDAD

Entre todos los ruidos de la noche
yo distingo sus pasos. Sé
cómo va vestida, lo que piensa
qué música prefiere. No me importa
su nombre dónde vive
o en la casa de quién y todavía
mucho menos aún qué hará mañana
hacia dónde se irá qué oscuros trenes
la envolverán con su jadeo sordo
qué manos retendrán su mano tibia.

Ella camina ahora y yo la siento
cerca de mí real cansada siempre
con ojos asombrados esperando
que algo nuevo suceda algo que cambie
el monótono ritmo de las horas
un gesto acaso que ella entendería
y no sabe cuál es. Sólo la noche
acompaña sus pasos desolados
le da cobijo entre las multitudes;
sólo la noche como yo la espera.



ASÍ SON

Su profesión se sabe es muy antigua
y ha perdurado hasta ahora sin variar
a través de los siglos y civilizaciones.
No conocen vergüenza ni reposo
se emperran en su oficio a pesar de las críticas
una veces cantando
otras sufriendo el odio y la persecución
mas casi siempre bajo tolerancia.

Platón no les dio sitio en su República.

Creen en el amor
a pesar de sus muchas corrupciones y vicios
suelen mitificar bastante la niñez
y poseen medallones o retratos
que miran en silencio cuando se ponen tristes.

Ah curiosas personas que en ocasiones yacen
en lechos lujosísimos y enormes
pero que no desdeñan revolcarse
en los sucios jergones de la concupiscencia
sólo por un capricho.

Le piden a la vida más de lo que ésta ofrece.

Difícilmente llegan a reunir dinero
la previsión no es su característica
y se van marchitando poco a poco
de un modo algo ridículo
si antes no les dan muerte por quién sabe qué cosas.
Así son pues los poetas
las viejas prostitutas de la Historia.




PRECISAMENTE ENTONCES

El día en que todos los teléfonos comiencen a chillar
y los televisores y aparatos de radio lancen una campaña enloquecida
enumerando las ventajas del suicidio masivo
o cuando los relojes se queden detenidos en una hora completamente idiota

entonces
cuando leáis en las cintas de las computadoras
los datos más falseados
y en la calle se pongan los semáforos en rojo permanente
y veáis a los trenes caminando hacia atrás
a los aviones despegar sin sentido para luego estrellarse
o a los barcos jugando al abordaje

sí sí entonces
no creáis que esté ocurriendo
lo que en textos y ensayos
se llama rebelión de la tecnología
o intenta de la máquina de someter al hombre.

Lo que veréis será mucho más simple:
hombres manipulados como robots
a los que deformasteis hasta entontecer
en un momento de rechazo lúcido
estarán preparando la gran fiesta
que será vuestro entierro.




SI TODO VUELVE A COMENZAR

Quiero decirlo ahora
porque si no después las cosas se complican.

Soy peor todavía de lo que muchos creen.

Me gusta justamente el plato que otro come
aburro una tras otra mis camisas
me encantan los entierros y odio los recitales
duermo como una bestia
deseo que los muebles estén más de mil años en el mismo lugar
y aunque a escondidas uso tu cepillo de dientes
no quiero que te peines con mi peine
soy fuerte como un roble
pero me ando muriendo a cada rato
comprendo las cuestiones más difíciles
y no sé resolver lo que en verdad me importa.

Así puedo seguir hasta morirme:
ya ves soy lo que llaman
el clásico maníaco depresivo.




COMO UNA LLUVIA ANTIGUA

Como una nube turbia corrompiéndose
en lentas gotas de barro o de melancolía
como una lluvia antigua
que empapa hasta a los muertos más mezquinos
así el tedio resbala por los muros
forma charcos groseros en las calles
penetra en las iglesias y en los cines
y se filtra en las casas con su olor a desastre.

Un aire de fastidio y de humedad entonces
se apodera de gestos y palabras
se cuelga de los trajes
preside los encuentros de familia
viaja en los sucios autobuses
y envuelve la tristísima ciudad desconfiada.

Ah testigo implacable de las horas vacías
aburrimiento enorme que no ocultan
ni la música ambigua de las salas de fiesta
ni el clamor del estadio
ni el tintineo y charla de las mesas de bar.

Y en medio de una edad de hastío y podredumbre
de espera y rabia oculta
tan sólo algunos niños se divierten
jugando a destruirse por buhardillas de sueño
mientras que afuera sigue
esa lluvia cayendo desconsoladamente
sobre la piel de un mundo en bancarrota.


MÁS QUE UNA PALABRA
En recuerdo de Oriol, 
muerto a pocos metros 
de la libertad.

La libertad es más que una palabra
la libertad es una chica alegre
la libertad es una parabellum o una flor
la libertad es tomarse el café donde uno quiere
la libertad es una perdiz herida
la libertad es negarse a morir en una cama de hospital
la libertad es real igual que un sueño
la libertad aparece y ya no está
la libertad hay que inventarla siempre
la libertad puede ser del esclavo y fallarle al señor
la libertad es gritar frente a la boca gris de los fusiles
la libertad es amar a quien te ama
la libertad es comer y repartir el pan
la libertad es no ocupar asiento en el festín de la ignominia
la libertad a veces es una simple línea fronteriza
la libertad es la vida o es la muerte
la libertad es la ira
la libertad se bebe y se respira
la libertad es cantar en tiempo de silencio
la libertad si quieres será tuya
pero
sólo por un momento
porque cuando la tengas
se escapará riendo entre tus manos
y tendrás que buscarla y perseguirla
por las calles ciudades praderas y desiertos
de todo el vasto mundo
porque se deja amar únicamente por amor por ganas
porque ella
es más hermosa que una pluma al viento.




PALABRAS PARA JULIA

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre solo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.




ESCUCHA ABANDONADA

Envuelta por el aire
de la mañana en fiesta
entre música voces
alegría y campanas
olvídate del nombre
que hasta ayer te seguía
como una desventura:
canta juega sonríe
apuesta a no acertar
para irte así habituando
a ese sabor amargo
que se llama tristeza
y que aparece siempre
cuando el amor se va.




HAZLO AHORA

Muchacha si le amabas
no te vayas así di que te esperan
que debes regresar pero que estás
alegre por las horas que has vivido
como dentro de un sueño;
declárale que a veces pensarás
en su rostro de lluvia
en sus papeles o en su fantasía:
hazlo ahora aún es tiempo
ya que quizá algún día mientras busques
amparo en otros brazos
te acuerdes de él con repentino amor
y no puedas llorar aunque lo intentes.





VIDA DEL DELINCUENTE

El hombre entró en el bar. Yo estaba
repasando las pruebas de aquel libro
que debía entregar a mi editora.
Me fijé en él: muy pulcro y mesurado
pasito corto y piernas temblorosas;
avanzó hasta la barra y esperó
sin gestos ni palabras
la complacencia de algún camarero.
Perfecto el tipo: unos cabellos ralos
le cruzaban la frente cuidados con amor
y él se ajustaba la chaqueta
como quien entra al baile.
Camisa a topos rostro sonrosado
cadena de oro —me lo sospechaba—
y un aire del que ha sido
el primero de clase en su colegio:
siempre desconfié de gente así.
Pidió agua mineral con un susurro
y entonces comprendí: el clásico abstemio
sin duda un prestamista o un gestor
de la misma calaña que el loco de Amsterdam
o que el violador del Mississippi.
Fichado. Ya tranquilo regresé
a las líneas del libro hasta escuchar
la voz de mi editora ante la mesa.
Daba el brazo a aquel monstruo. ¿Le conoces?
Se sentaron y hablamos. El era
un hombre encantador y un buen marido
se hicieron novios en un parque público
le encantaba la música… Por fin
pagó y yo entregué el texto. Cuando se iban
rumor de adioses y batir de alas.
Desde ese día mando a mi editora
todas las correcciones por un propio
y evito siempre el bar
dando extraños rodeos igual que un delincuente.





MIENTRAS LOS AUTOBUSES AQUIETAN LA CIUDAD

De puntillas llegó y sigilosa ha entrado
cuando tras ella la ciudad se hundía.
¿Alguien la habría visto?
Aquí
todo está en orden y la gente duerme;
y en la cocina misma los platos están puestos
la cafetera llena para desayunar.
Se quitó los zapatos y ha dejado el abrigo
en el perchero.
Ahora cierra las puertas
de la sala de estar y pone un disco.
Tendida en el sofá sin sueño aún
repasa una vez más sus sentimientos;
se acaricia los brazos, las rodillas, el pelo
y empieza a desvestirse. Como un río
de aguas tenues la inunda: la ilusión
de una voz entre otras.
Y se inventa
palabras que pudieron expresar los momentos
de ternura que hasta hoy jamás sintió.
Mientras los autobuses aquietan la ciudad
va cayendo Albinoni como cayó su ropa
y enciende un cigarrillo para ambientar así
el aire de la sala sobre su tibia piel
 y se prepara un trago.
Dentro de pocas horas
todo vuelta a empezar: bebe a sorbos muy lentos
y sigue acariciándose.
Al cesar
la música que ama y cuando acabe el vodka
quedará un largo viaje hasta la habitación
hasta la soledad de una cama vacía.

Ya recoge sus prendas de vestir
y limpia el cenicero y el vaso bajo el grifo:
todo en orden.
¿También su corazón
lleno de sobresaltos tan recientes?
En el cristal del baño percibe lo que es:
una absorta mujer amedrentada
que descubrió algo tarde la pasión quinceañera.





NIÑO QUE FUISTE

Niño que fuiste: ellos mostraron
una cara de la moneda:
una verde pradera suave
en la que todo era festivo
si cumplías lo que ordenaban.
Tardaste poco en descubrir
que la otra cara era afrentosa
y que el mundo en el que caíste
era un absurdo hacia la nada.
Niño que fuiste: no le dejes
ahora que acaba vuestro tiempo.
Id los dos juntos al andén
para emprender el gran viaje.





UNA REVELACIÓN

Todo lo que has sentido: todo
lo que cantaste con palabras
si son sólo emociones tuyas
—vivencias tuyas— poco importan.
Porque deseos y esperanzas
y mal de amor y sufrimiento
los tienen muchos. Mas si cuentas
algo que pueda despertar
una emoción dormida en otro
—una revelación entre las líneas—
el poema termina ahí
en el pecho sobresaltado
que lo repite y hace suyo
hasta olvidar quién lo escribiera.
Entre el poema y el autor
la primacía es del poema.