viernes, 2 de agosto de 2013

Viaje Tattwa: un paseo por el inconsciente a través de los símbolos.

VIAJE TATTWA

Un viaje al inconsciente a través de un medio simbólico: tierra, aire, agua, fuego, éter.  Cada uno de estos elementos está caracterizado por unas cualidades:

Tierra: la estructura, lo concreto, lo inteligible; realidad; materia; disciplina; concentración.
Agua: lo fluido, lo blando, lo flexible; intuición; ritmo; sensibilidad, emociones.
Fuego: el impulso, la voluntad, la auto-afirmación; fuerza; agresión; violencia.
Aire: la unión, la comunicación, el reconocimiento; intelecto: discernimiento; lenguaje.
Éter: la sabiduría (sobre la vida), la experiencia, lo espiritual; transpersonal; lo ideal, los arquetipos.

En el paso, viaje, a través del elemento que se hace conscientemente, aunque en un estado alterado de consciencia, se presentan situaciones, paisajes, personajes, que pueden ser fantásticos y manifestar los animales o vegetales, como en los cuentos, cualidades humanas o irreales. En el viaje pueden presentarse símbolos a través de los cuales se comunica el inconsciente mostrando poder terapéutico.
Cada elemento posee un símbolo, tal como se muestra en las figuras, debiendo elegir el adecuado para tratar asuntos correspondientes a sus cualidades. Así, por ejemplo, para un problema emocional se deberá elegir el símbolo del agua; para uno que afecte a la constancia el símbolo de tierra; y para un problema de relaciones sociales el del aire.
Relajados, concentrados, observaremos fijamente el símbolo durante cierto tiempo (5 minutos). Luego se cierran los ojos viendo el símbolo en su color contrario. Éste es la puerta de entrada al espacio simbólico. Se pasa, con los ojos cerrados, a través de él. Se conecta la grabadora y se va comentando lo que se ve y todo lo que sucede. Se podrá volar, saltar distancias increíbles, ver paisajes extraños, árboles que hablan, etc.

LOS AXIOMAS DE LA TERAPIA-TATTWA

  1. Ninguna enfermedad es exclusivamente,de origen orgánico; cada enfermedad tiene también, al menos, una causa anímica.
  2. Ninguna enfermedad tiene solamente una causa; cada enfermedad representa un conjunto de diferentes causas, tanto orgánicas como anímicas.
  3. Cada enfermedad tiene, como mínimo, una correspondencia simbólica-lógica en el «hogar anímico».
  4. La terapia-Tattwa se ocupa principalmente de los aspectos anímicos y simbólico-lógicos de una enfermedad.
  5. La terapia-Tattwa se entiende como un complemento de las formas terapéuticas tradicionales, no como una sustitución de éstas. Su verdadera fuerza es la profilaxia.
  6. Como la terapia-Tattwa trabaja con símbolos, se cuida, sobre todo, de las conexiones simbólica-lógica y aspira a las verdades simbólica-lógicas.

LOS SIMBOLOS-IMAGEN DE LOS TATTWAS

Elemento
Símbolo
Color
Color complementario
Tierra
Cuadrado
Amarillo
Violeta
Agua
Media luna
Plata
Gris
Fuego
Triángulo
Rojo
Verde
Aire
Círculo
Azul claro
Naranja
Eter
Forma ovoide
Violeta
Ámbar

Tierra

Agua
Aire
Fuego
Eter
 ACCESO AL VIAJE-TATTWA.  

LOS PRINCIPIOS BÁSICOS.

Fundamentalmente, el trabajo con los Tattwas se cuenta entre las técnicas del trance o viaje espiritual. Entenderemos como trance, de ahora en adelante, un estado de conciencia modificado en el que permanece intacto el libre albedrío del viajero y no se ve afectada su capacidad de decisión. Este trance no tiene nada que ver con el llamado trance hipnótico, en el que el cliente no es consciente, y después del trance no recuerda en absoluto o sólo fragmentariamente lo experimentado durante aquél. En el trabajo-Tattwa no deseamos un trance de este tipo, como se inferirá de lo que vamos a tratar a continuación.

¿Cómo se consigue el modificado estado de conciencia deseado, es decir, el trance?

Haremos uso de una técnica derivada del «Autogenes Training», que ya se ha introducido en muchos sistemas: la relajación profunda. Por si ustedes no están familiarizados con la relajación profunda, la vamos a describir brevemente. Antes de iniciar el viaje-Tattwa tenemos que hacer algunos preparativos.
El primer requisito para un viaje-Tattwa satisfactorio es silencio. Generalmente, una sesión dura entre 40 y 90 minutos, incluida la relación profunda. Por ello, deben ustedes descolgar el teléfono, desconectar los timbres y todo aquello que gar el teléfono, desconectar los timbres y todo aquello que pudiera causar molestias. El viaje-Tattwa no exige tanta concentración—pues las imágenes mismas atraen la atención del viajero— como un ambiente tranquilo con un mínimo de estímulos exteriores. Esto es válido, sobre todo, para el principiante, el cual, lógicamente, no tiene mucha práctica. Más adelante, cuando ustedes cuenten con la experiencia adecuada, podrán realizar viajes-Tattwa hasta con el televisor en funcionamiento o en una ruidosa sala de espera de estación. De todos modos, el no molestar y el silencio son indispensables para la sesión terapéutica. Sea que ustedes mismos se autocuren con la ayuda de los Tattwas, sea que ustedes colaboren en activar el proceso curativo de otros a través del viaje-Tattwa, la cuestión es que todo transcurra en un ambiente tranquilo, armónico.
Antes del comienzo de la sesión, elegirán y colocarán las cartas deseadas en función del elemento simbólico que deseen visitar.
Normalmente se trabaja sentados con la espalda recta, pero con una postura cómoda. Se podría objetar que el estar sentados es perjudicial para la relajación profunda. Ciertamente, la mayoría de las personas se sienten más relajadas cuando están acostadas de espaldas Pero, por otra parte, esta postura conlleva el peligro de que nos adormilemos y de caer en una pasividad excesiva. Estos dos últimos estados no son deseables en el viaje-Tattwa, pues la participación activa del viajero es uno de los principios básicos esenciales. La experiencia ha demostrado que para la mayoría de las personas es mucho más fácil entrar en el mundo Tattwa cuando están sentadas. Si lo desean, por supuesto pueden probar. El estar sentado presenta, además, otra ventaja y es que la carta-Tattwa puede ser colocada de pie y ya no es necesario cambiarla. En un viaje-Tattwa dirigido, el guía-Tattwa tiene que sostener la carta durante largo rato delante de los ojos del cliente, en el caso de que éste último esté tumbado. Esto conlleva cansancio y, además, es inevitable que la carta tiemble y oscile un poco, a no ser que construyamos un complicado armazón con el que podamos situar la carta a la distancia correcta moverse.
No hay reglas fijas sobre a qué distancia debe ser colocada la carta tattwa; se variará según la agudeza visual del viajero.
Hay que retirar gafas, lentes de contacto y, eventualmente, aparatos de audición. Recomendamos esto por varias razones: para algunas personas, tales aparatos son molestos y distraen la atención en un estado relajado. Como trabajamos con los ojos cerrados, las lentes de contacto pueden resultar altamente perjudiciales. Para otras personas, el quitar estos objetos les libera del temor de poder fallar al intentar visualizar el símbolo-Tattwa satisfactoriamente, pues, aunque la carta-Tattwa es observada un largo rato—incluso mirada fijamente—, el viaje-Tattwa se realiza con los ojos cerrados. Después de que el viajero se ha sentado, se regula adecuadamente la iluminación.
En todo caso, deben ustedes garantizar un registro grabado del viaje-Tattwa. Razones: la descripción en voz alta de lo que se va percibiendo obliga al viajero a precisar su observación y así ésta resulta más práctica y efectiva; segundo, de esta forma se evita una inclinación hacia un estado de somnolencia o el dormirse realmente; tercero, la descripción acústica fija la experiencia más intensamente en la mente; y, finalmente, el registro grabado garantiza la posibilidad de un trabajo a posteriori concienzudo. Si ustedes no pueden realizar la grabación de lo que se va experimentando durante el viaje —por motivos técnicos o de otro tipo— tienen que escribirlo detalladamente inmediatamente después de finalizar el viaje. De todas formas, es preferible la grabación acústica; motivos: ella ocurre en el «tiempo real» de lo experimentado, las pausas se reproducen realmente en las audiciones posteriores, todo el ambiente del viaje es «rescatado» para recordarlo y no se pierde ningún detalle. Aunque ustedes trabajen el viaje-Tattwa solos, deben tener presente siempre la descripción oral. Nos referimos después a la charla introductoria —la que tiene el guía-Tattwa al comienzo de la sesión con su cliente— en un apartado sobre el viaje-Tattwa dirigido.
Luego, el viajero empieza con una corta meditación, con la que se concentra en el trabajo por realizar, respira más lentamente y aparta los pensamientos de la vida cotidiana que le pueden distraer.
Después de esto, le toca el turno a la relajación profunda. Si ustedes conocen bien esta técnica o están acostumbrados a otras formulaciones, pueden, naturalmente, usarlas. De todos modos, hay que renunciar a la sugestión utilizada frecuentemente de «la sensación de peso» (excepción: con personas hipernerviosas), ya que ésta, según la experiencia demostrada, aumenta considerablemente la pasividad. En su lugar es muy eficaz sugerir una intimidad muy agradable, un estar acogedoramente.

LA RELAJACIÓN PROFUNDA

Primero, la respiración es tranquila y profunda y, con una relajación gradual, se va haciendo cada vez más sutil y moderada. Es suficiente, de momento, con prestar atención a no respirar demasiado inquieta e inconstantemente. La boca permanece cerrada durante la respiración; inspiración y espiración se suceden exclusivamente por la nariz. Ahora comienza la verdadera relajación profunda. Primero, dirijan ustedes su atención al pie izquierdo. Díganse mentalmente: «Mi pie izquierdo está relajado y caliente». Repitan esta frase otra vez. Continúen con el pie derecho. Como final, formulen: «Mis pies están relajados y calientes». Del mismo modo, actúen con el resto del cuerpo en el siguiente orden:
Tibia.
Rodilla.
Muslo.
Toda la pierna.
Toda la mano
Antebrazo.
Parte superior del brazo.
Todo el brazo.
Órganos genitales.
Bajo vientre.
Pared abdominal.
Tórax.
Hombros.
Músculos del cuello.
Todo el tronco.
Mandíbula inferior.
Boca.
Nariz.
Párpados.
Piel de la frente.
Región occipital.
Toda la cabeza.
Todo el cuerpo.

Ofrecemos una lista tan extensa y detallada porque, precisamente, los principiantes, también muchos avanzados tienden a descuidar algunas partes del cuerpo en la relajación profunda, que son especialmente necesarias: rodilla, órganos genitales, abdomen, mandíbula inferior, piel de la frente, región occipital. Sin embargo, no estamos ante la relajación profunda total, en la que no sólo todos los miembros del cuerpo (incluidos uñas y dedos), sino también los órganos internos, el pulso, etc., serán influidos. Para nuestros objetivos es suficiente con la forma de relajación profunda aplicada.
Si les es posible, eviten ustedes dormirse durante el ejercicio. Con un poco de práctica, ustedes se acostumbrarán al ligero adormecimiento que no es ningún trance profundo hipnótico porque permanecen totalmente conscientes.
Ahora, el viajero-Tattwa abre los ojos y observa el símbolo-Tattwa. Para esto hay que abrir mucho los ojos sin llegar a una tensión insoportable en los párpados. Dicho con más precisión, la observación se acerca más a un mirar fijamente. Los párpados no se moverán el máximo de tiempo que sea posible, aunque los ojos lloren un poco —esto es inofensivo siempre que no nos alarguemos demasiado—. El símbolo, en determinadas circunstancias, desaparecerá y se borrará un poco. Esta es la señal para cerrar los ojos de nuevo y percibir el símbolo-Tattwa en su color complementario. (En la mayoría de los casos, no siempre, esto ocurre automáticamente por el reflejo de la retina en el área óptica). 
El símbolo-Tattwa percibido en el color complementario sirve como puerta para cada área-Tattwa. Como el símbolo percibido es casi siempre huidizo y desaparece rápidamente, se exige del viajero una cierta serenidad: él debe saltar enseguida antes de que el símbolo se desvanezca. 

Si esto no ocurre, el viajero volverá a abrir los ojos y comenzará de nuevo a mirar fijamente. El paso (o salto) a través de la puerta del símbolo se experimenta como la perforación de una delgada membrana. Pero ustedes no tienen que concentrarse en percibir de esta manera. Es mucho más importante que pasen a través, es decir, que entren. En el área-Tattwa concerniente permanezcan inmóviles un momento y perciban todo lo que aparece ante su vista.
A más tardar, después del paso por el símbolo, conectaremos la grabadora. Si lo prefieren, pueden prepararla antes de la relajación profunda, aunque así se gasta innecesariamente bastante cinta. Como la mayoría de las personas deciden realizar el primer viaje bajo dirección, el guía-Tattwa se encargará de conectar y, después, cambiar la cinta en el caso de los aparatos-cassettes. Con algo de práctica, no les molestará esta pequeña maniobra, siempre que ustedes se familiaricen con ella.
Ahora comienza el auténtico viaje. Para esto continuaremos más adelante con datos más detallados. Lo importante es que ustedes describan en voz alta y claramente lo que van percibiendo y experimentando —no nos cansaremos de repetir lo sumamente importante que es esto.
Cuando haya que terminar el viaje, ustedes
 regresarán por el mismo camino que han tomado en el mundo-Tattwa.  
Esto es de la mayor importancia: no sólo la experiencia se estabilizará, sino que también permanecerá garantizada la armonía simbólica-lógica y, además, ustedes evitarán cualquier desorientación. En esta forma, para visitas posteriores en el mismo área, ustedes tendrán grabado en la memoria el camino, y además tendrán garantizado que nada se va a reprimir ni siquiera eventuales obstáculos.
Al llegar a la puerta, ustedes se despedirán del área-Tattwa y seguidamente volverán a entrar en el mundo cotidiano a través del símbolo complementario. La despedida puede ser una breve acción de gracias o algo similar. Siempre es útil conseguir una relación más familiar con el propio mundo interior. Además, cumple una función-mensaje, mostrando un final de forma simbólica y evitando un eventual shock, que podría producirse fácilmente si el paso de un mundo al otro ocurriese bruscamente.
La hipnosis es contraproducente al disminuir la voluntad del viajero y perder el poder de decisión y la libertad.

LA PERCEPCIÓN DE LOS SIMBOLOS-TATTWA AL ENTRAR EN EL AREA-TATTWA

Las cartas-Tattwas son ayudas visuales ópticas. Por medio de su observación, la mayoría de las personas perciben, después de cerrar los ojos, la imagen complementaria de aquéllas en la retina. También esta imagen-retina es únicamente una ayuda y no debe hacernos olvidar que el acceso al área-Tattwa es posible por otros canales sensitivos; es decir, no es en absoluto necesario ver la imagen-complementaria delante del ojo interior. Esto sucede en el mayoría de los casos, pero hay personas que están impedidas o son incapaces visualmente. Antes, estas personas no podían ser ayudadas porque existía el dogma de que la percepción en el viaje-Tattwa había de ser necesariamente de naturaleza óptica. Así, las personas afectadas debían dedicarse durante años a la educación de su visión, antes de poder «reservar» su primer billete-Tattwa.
Verdaderamente, la visión ante «el ojo interno» es sólo una perífrasis de una percepción para la que el lenguaje no tiene ninguna designación. Además, hay un número apreciable de personas que no «ven» interiormente los símbolos, sino que los «sienten», «escuchan», «huelen» o incluso «saborean». La percepción casi-óptica no es exclusiva y la experiencia muestra que podemos llevar a cabo un trabajo-Tattwa efectivo con otras formas de percepción. Comúnmente, empleamos la denominación neutral de «percepción», pero si nosotros, en nuestras explicaciones posteriores, hablamos de «visión» o «visualización», ustedes han de darse cuenta de la designación. 
¿Qué hacer cuando no «vemos» nada, cuando, a pesar de costosos esfuerzos, no llegamos a ninguna visión casi-óptica?

Ha dado pruebas de ser muy efectivo el repetir el intento. A veces, no se consigue la relajación requerida a la primera y un segundo, tercero o cuarto intento logran el resultado deseado.
Si esto no sucede, habremos de trabajar con otros sentidos. Por ejemplo, después de cerrar los ojos, el viajero puede perfilar y formar el símbolo con las manos en lugar de «ver» el símbolo con el ojo interior. Si ha adoptado esa opción, el viajero tiene que tocar y sentir el símbolo un rato hasta que lo perciba de forma concreta. Luego puede tratarlo como una puerta normal y pasar a través.
Semejantemente, puede proceder con los otros sentidos, en el caso de que los dos mencionados aquí no sean de utilidad, lo que es totalmente infrecuente. Para ello es eficaz estimular los órganos sensoriales físicos por medio de las acciones simbólicas para que colaboren en el trabajo; por ejemplo: colocamos la mano, como para escuchar, detrás de la oreja, o pasamos la lengua por los labios u olfateamos por la nariz. A cualquier persona que no esté habituada, le parecerá absurdo que alguien pueda «oler» una media luna gris o «saborear» un triángulo violeta. No obstante, según tengamos más desarrollados la vista o el tacto o la audición o el olfato o el gusto, comprenderemos a qué se refiere lo explicado antes. Para aclararlo, pensemos en que los invidentes pueden diferenciar colores mediante su sentido del tacto, y así podremos imaginarnos un poco mejor el procedimiento. Importante: no debemos confundir la no-percepción de un símbolo Tattwa con el bloqueo de entrar, al que nos referiremos después. La no-percepción es un problema técnico que puede ser superado con algo de práctica. En cambio, un bloqueo autentico se nota físicamente y da indicaciones del estado del área-elemento correspondiente en la persona afectada.
El trabajo-Tattwa tiene pocos dogmas, pues quiere dejar a la persona libertad de actuación para que ella encuentre sus verdaderas energías curativas personales.

El viajero sólo puede acceder a la puerta correcta del símbolo en el mundo-Tattwa.
El viajero debe describir en voz alta sus experiencias y percepciones.
El viajero debe tomar él mismo sus decisiones dentro del área-Tattwa.
Al terminar el viaje de ida, el viajero debe regresar por este mismo camino de ida.
Los símbolos se tomarán en el trabajo-Tattwa tal y como se presentan: un árbol es un árbol y nada más.

Esta indicación tan obvia es necesaria porque existe un gran número de diversas escuelas psicológicas y sistemas interpretativos que trabajan con sus propios esquemas interpretativos e imponen éstos a la experiencia simbólica. Esto está difundido especialmente en el trabajo onírico. Así: un árbol es un símbolo fálico, una figura femenina se identifica con la madre del cliente, un felino con miedo a la castración, etc. Deseamos confirmar que el trabajo Tattwa se maneja bien sin tales esquemas. La única estructura básica previa es la de los elementos. Por lo demás, a los mismos símbolos se les preguntará por su significado cuando el viajero no los comprenda.

PASOS A SEGUIR:
Cuidar de que haya silencio; garantizar un trabajo sin ningún tipo de molestias.
Preparar las cartas.
Colocar un asiento y mesa adecuados.
Retirar gafas, lentes de contacto y aparatos de audición.
Regular la iluminación.
Comprobar y preparar una grabadora.
Breve meditación.
Relajación profunda.
Abrir los ojos/observar/«mirar fijamente» los símbolos.
Cerrar los ojos.
Percibir los símbolos con los ojos cerrados en su color complementario.
Pasar a través del símbolo.
Conectar la grabadora.
Comienzo del verdadero viaje.
Descripción clara y en voz alta de lo que se va experimentando y percibiendo durante el viaje.
Regreso por el mismo camino hasta la puerta del símbolo.
(En la puerta del símbolo) corta despedida del área Tattwa.
Paso a través del símbolo.
Estiramiento de los músculos y ligero masaje de los músculos de los brazos, tronco y piernas.
Apertura de los ojos.
Recapitulación de lo experimentado/toma de notas.
Preparación posterior y trabajo reflexivo sobre lo experimentado.
Aire de éter

¡FELIZ VIAJE!.

Tegmeier, Ralph; "El poder curativo de los elementos". EDAF.