viernes, 3 de mayo de 2013

CHEMÁ


“Cuando recéis, no seáis palabreros, como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán más caso. No seáis como ellos, que vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis".
El Chemá es una oración hebrea que se reza al levantarse y al acostarse. Es seguro que Jesús la rezaba. En el primer párrafo se encuentra el mandamiento más importante.

“Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria, se las inculcarás a tus hijos y hablaras de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado; las atarás a tu muñeca como un signo, serán en tu frente una señal; las escribirás en las jambas de tu casa y en tus portales”. 
“Si escuchas y obedeces los preceptos que yo te mando hoy, amando al Señor, vuestro Dios, y sirviéndole con todo el corazón y con toda el alma, yo mandaré a vuestra tierra la lluvia a sus tiempos: la lluvia temprana y la tardía; cosecharás tu trigo, tu mosto y tu aceite; yo pondré hierba en tus campos para tu ganado, y comerás hasta hartarte. Pero, cuidado os dejéis seducir ni os desviéis sirviendo a dioses extranjeros y postrándoos ante ellos; porque se encenderá la ira del Señor contra vosotros, cerrará el cielo y no habrá más lluvia, el campo no dará sus cosechas y desapareceréis enseguida de esa tierra buena que os va a dar el Señor. Meteos estas palabras mías en el corazón y en el alma, atadlas a la muñeca como un signo ponedlas de señal en vuestra frente, enseñádselas a vuestros hijos, habladles de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado, escríbelas en las jambas de tu casa y en tus portales, para que dures y duren tus hijos en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, cuanto dure el cielo sobre la tierra”. 
“El Señor dijo a Moisés: Di a  los israelitas: Haceos borlas y cosedlas con hilo violeta a la franja de vuestros vestidos. Cuando las veáis, os recordarán los mandamientos del Señor y os ayudarán a cumplirlos sin ceder a los caprichos del corazón y de los ojos, que os suelen seducir. Así recordaréis y cumpliréis todos mis mandatos y viviréis consagrados a vuestro Dios. Yo soy el Señor, vuestro Dios, que os sacó de Egipto para ser vuestro Dios. Yo soy el Señor, vuestro Dios”. 

El Chemá se recita propiamente al ponerse el sol. Esta otra oración, más corta, cuando estás a punto de dormirte: 

“Bendito seas tú, Eterno Dios nuestro, rey del universo, que viertes el sueño sobre mis ojos y el sopor sobre mis párpados. Sea tu voluntad, Señor Dios mío, que yo me acueste en paz, que me levante de la misma manera, que mi sueño no se vea alterado por pesadillas espantosas, por visiones impuras, que mi descanso sea el de la inocencia y, una vez pasado el tiempo de] sueño, devuelve la luz a mis ojos y no me dejes dormir el sueño de la muerte, porque eres tú el que das la luz a la niña de los ojos. Bendito seas tú, Eterno, que iluminas al mundo con tu gloria”.

La Tefilá , (la oración), está compuesta de dieciocho bendiciones. Cuatro de ellas son las siguientes:

“Bendito seas, Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, Dios altísimo, creador del cielo y de la tierra, escudo nuestro y escudo de nuestros padres. Bendito seas, Señor, escudo de Abrahán”. 
“Eres héroe esforzado, alimentas a los vivos, das vida a los muertos. Bendito seas, Señor, que das vida a los muertos”. 
“Santo eres tú y temible tu nombre y no hay Dios alguno fuera de ti. Bendito seas, Señor, Dios santo”. 
“Por tu bondad Señor, nuestro Dios, habita en Sión, y podrán servirte tus siervos en Jerusalén. Bendito seas, Señor, pues queremos servirte con temor. Te damos gracias, Señor, nuestro Dios, por todas las buenas acciones de bondad. Bendito seas, Señor, a quien es Dueño dar gracias. Concede tu paz a Israel, tu pueblo, y bendícenos a todos en conjunto. Bendito seas, Señor, que haces la paz”.