domingo, 21 de abril de 2013

Quejigo andaluz.


Quejigo Andaluz ( Quercus canariensis willd )


Magnífico ejemplar de quejigo. Se encuentra en Alhama de Granada. Este árbol es nuestro quejigo andaluz, robusto de hasta 30 m de altura, tronco recto, con corteza pardo-grisacea resquebrajada en grietas poco profundas y semicaducifolio (Marcescente).
Las hojas son poco coriáceas, elípticas o alargadas con el borde lobulado con dientes gruesos poco profundos.
Las flores masculinas agrupadas en amentos colgantes de color amarillo, las femeninas suelen estar solitarias o en grupos de dos, florece en abril-mayo.
Los frutos son bellotas, madurando en octubre ó noviembre.
Se asocia con frecuencia en bosques al Alcornoque (Quercus suber) e hibrida con mucha facilidad con otros quejigos de su mismo género como los Quercus fagínea (Quejigo, roble carrasqueño, carvallo, roble enciniego), el Quercus pubescens (roble negro), el Quercus petraea (roble albar).
Nuestro Quercus canariensis, también llamado Quejigo andaluz, roble andaluz ó Quejigo africano ,fué fruto parece ser de un error de etiquetado ya que los que le dieron el nombre de canariensis que procede del latín y significa (procedente de Canarias), no se dieron cuenta de que esta especie no existe (por lo menos en la actualidad en las islas Canarias).
La madera de nuestro roble es buena para traviesas, aprovechandose también para leña y carbón.
Son típicas del Quejigo y otros robles las agallas; son una bolas del tamaño de una nuez, de color marrón, provista de unos picos que pueden formar una corona y cuyo interior está esponjoso y que no hay que confundirlos con el fruto, puesto que no es una "bellota" sino la picadura de un insecto himenóptero llamado (Cynips galleae), en los brotes jóvenes para hacer la puesta de sus huevos y el árbol se defiende creando dicha bola para sacarlo de su corteza y a la vez le hace el favor de protegerlos.
No se conocen apenas aplicaciones del quejigo, aunque sin duda es una especie importante desde el punto de vista forestal y ecológico, contribuyendo a la fijación del suelo y por tanto a frenar la desertización. Se han señalado aplicaciones de las agallas por su riqueza en taninos, sirviendo como curtiente y la obtención de tintes, pero también suministra un astringente para usos medicinales. Sus bellotas, al nacer antes que las de la encina, tienen interés para la fauna, pues suministra alimento en un periodo de escasez. La madera es buena para hacer vigas, pero se ha utilizado más para el carboneo, la fabricación de carbón vegetal o picón, o como simple leña.

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