sábado, 9 de marzo de 2013

Sobre los árboles

El árbol representa la unión de la Tierra con el Aire a través del Agua, transformados por la acción del Fuego. Personifica la unión de la Naturaleza esencial.Para que el ejercicio de la voluntad (Fuego) sea capaz de la realización práctica (Tierra) de una idea (Aire) es necesaria la emoción (Agua) que gobierna el cerebro. Hoy está claro que la emoción rige el cerebro y que la energía transforma la materia. Los contrarios interaccionan para producir la obra.Si falta la emoción, la voluntad no cristalizará materializando la idea. Si se produjera una acción sin compasión acabaría muerta. En la carencia de Agua, el Fuego Solar no podrá hacer que el Aire se transforme en materia, (Tierra), sino que se volverá estéril y extraerá la vida volviendo la naturaleza un desierto. El psicópata no participa del sentimiento, y sus acciones acaban con la vida y él ausente de ella.

En ausencia del Fuego (sin voluntad, iniciativa, ni espíritu creador) nada se puede hacer.
Sin Tierra nos falta el fundamento práctico de la realidad. No podremos construir.
El Aire nos da la imagen de lo que deseamos realizar u obtener proporcionando la finalidad, el objetivo. Sin ella nos movemos a ciegas.
En el árbol, en el cual se asocian todos los elementos armoniosamente, se produce la manifestación y el soporte de la vida. Su falta recuerda al planeta Dune sometido por el desierto. El árbol simboliza la acción de la conciencia.

El árbol es un Arquetipo que vive en nuestro interior más profundo. El test psicológico de proyección basado en él expresa la relación entre los elementos básicos de nuestra psique y personalidad. Es señal de que habita en lo más íntimo de todos nosotros. Sus raíces hablan de las tendencias materialistas, instintivas, y del subconsciente; el tronco proyecta la simbología del yo, traumas, seguridad; las ramas son como brazos relacionados con la afectividad y sus carencias, y la copa se relaciona con el intelecto.

Si la sociedad no educa en el respeto hacia el árbol seremos espectadores de su degradación, primero, y luego de su autodestrucción. Educar para la vida, educar en el amor a la Naturaleza, educar en el respeto a nosotros mismos, reconocer nuestra humilde dependencia del árbol.
Entrañable y substancial árbol.