lunes, 18 de febrero de 2013

Gerardo Diego

Biografía del Instituto Cervantes:  

Gerardo Diego Cendoya. (Santander, 3 de octubre de 1896-Madrid, 8 de julio de 1987). Poeta español miembro de la Generación del 27. Estudia Letras en la Universidad de Deusto, aunque se licencia en la Universidad de Madrid. En 1920 obtiene la plaza de Catedrático de Lengua y Literatura e imparte clases como profesor de instituto en distintas ciudades españolas, como Soria, Santander, Gijón o Madrid. Su actividad literaria comienza a una edad muy temprana, publicando en 1918 su primera obra, el cuento La caja del abuelo, en El Diario Montañés. Durante estos primeros años colabora en distintas publicaciones, como la Revista Grial, la Revista Castellana y diversas revistas vanguardistas - Grecia, Reflector o Cervantes. Su primer libro de poesías, El romancero de la novia, ve la luz en 1920. Durante su estancia en Gijón mantiene una gran actividad literaria, fundando las revistas Carmen y Lola y manteniendo contactos con el resto de los integrantes de la Generación del 27. Este grupo de poetas se da a conocer tras la publicación en 1932 de su antología Poesía española: 1915-1931. Durante los años de posguerra Gerardo Diego continúa con su actividad poética con obras como Ángeles de Compostela, Alondra de verdad o Romances. Durante los siguientes años el poeta mantiene su intensa actividad, publicando nuevos libros, viajando y recibiendo numerosos homenajes y premios. En 1962 obtiene el Calderón de la Barca por su retablo escénico El cerezo y la palmera, su incursión en el teatro. El gran reconocimiento del autor llega en 1979 con la concesión del Premio Miguel de Cervantes, que comparte con Jorge Luis Borges.



ROMANCE DEL DUERO

Río Duero, río Duero, 

nadie a acompañarte baja; 

nadie se detiene a oír 

tu eterna estrofa de agua. 

Indiferente o cobarde, 

la ciudad vuelve la espalda. 

No quiere ver en tu espejo 

su muralla desdentada. 
Tú, viejo Duero, sonríes 
entre tus barbas de plata, 
moliendo con tus romances 
las cosechas mal logradas. 
Y entre los santos de piedra 
y los álamos de magia 
pasas llevando en tus ondas 
palabras de amor, palabras. 
Quién pudiera como tú, 
a la vez quieto y en marcha, 
cantar siempre el mismo verso 
pero con distinta agua. 
Río Duero, río Duero, 
nadie a estar contigo baja, 
ya nadie quiere atender 
tu eterna estrofa olvidada, 
sino los enamorados 
que preguntan por sus almas 
y siembran en tus espumas 
palabras de amor, palabras.

Gerardo Diego 1922




PENÚLTIMA ESTACIÓN

He aquí helados, cristalinos, 
sobre el virginal regazo, 
muertos ya para el abrazo, 
aquellos miembros divinos. 
Huyeron los asesinos. 
Qué soledad sin colores. 
Oh, Madre mía, no llores. 
Cómo lloraba María. 
La llaman desde aquel día 
la Virgen de los Dolores.
¿Quién fue el escultor que pudo 
dar morbidez al marfil? 
¿Quién apuró su buril 
en el prodigio desnudo? 
Yo, Madre mía, fui el rudo 
artífice, fui el profano 
que modelé con mi mano 
ese triunfo de la muerte 
sobre el cual tu piedad vierte 
cálidas perlas en vano.

Gerardo Diego 1924




EL CIPRÉS DE SILOS
A Ángel del Río 

Enhiesto surtidor de sombra y sueño 
que acongojas el cielo con tu lanza. 
Chorro que a las estrellas casi alcanza 
devanado a sí mismo en loco empeño.
Mástil de soledad, prodigio isleño, 
flecha de fe, saeta de esperanza. 
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza, 
peregrina al azar, mi alma sin dueño.
Cuando te vi señero, dulce, firme, 
qué ansiedades sentí de diluirme 
y ascender como tú, vuelto en cristales,
como tú, negra torre de arduos filos, 
ejemplo de delirios verticales, 
mudo ciprés en el fervor de Silos.

De Gerardo Diego, 1924






ESTÉTICA

A Manuel de Falla


Estribillo                       Estribillo                       Estribillo
        El canto más perfecto es el canto del grillo

            Paso a paso
                            se asciende hasta el Parnaso
            Yo no quiero las alas de Pegaso

                            Dejadme auscultar
                el friso sonoro que fluye la fuente

            Los palillos de mis dedos
        repiquetean ritmos ritmos ritmos
        en el tamboril del cerebro

Estribillo                   Estribillo                       Estribillo
        El canto más perfecto es el canto del grillo



ROMANCE DEL JÚCAR
A mi primo Rosendo

Agua verde, verde, verde,
agua encantada del Júcar,
verde del pinar serrano
que casi te vio en la cuna
bosques de san sebastianes
en la serranía oscura,
que por el costado herido
resinas de oro rezuman;
verde de corpiños verdes,
ojos verdes, verdes lunas,
de las colmenas, palacios
menores de la dulzura,
y verde rubor temprano
que te asoma a las espumas
de soñar, soñar tan niña
con mediterráneas nupcias.
Álamos, y cuántos álamos
se suicidan por tu culpa,
rompiendo cristales verdes
de tu verde, verde urna.
Cuenca, toda de plata,
quiere en ti verse desnuda,
y se estira, de puntillas,
sobre sus treinta columnas.
No pienses tanto en tus bodas,
no pienses, agua del Júcar,
que de tan verde te añilas,
te amoratas y te azulas.
No te pintes ya tan pronto
colores que no son tuyas.
Tus labios sabrán a sal,
tus pechos sabrán a azúcar
cuando de tan verde, verde,
¿dónde corpiños y lunas,
pinos, álamos y torres
y sueños del alto Júcar?


COLUMPIO

A caballo en el quicio del mundo

un soñador jugaba al sí y al no

Las lluvias de colores

emigraban al país de los amores

Bandadas de flores

Flores de sí
Flores de no
Cuchillos en el aire
que le rasgan las carnes
forman un puente
No
Cabalgaba el soñador
Pájaros arlequines
cantan el sí
cantan el no


ÁNGELUS
A Antonio Machado

Sentado en el columpio
el ángelus dormita
Enmudecen los astros y los frutos
Y los hombres heridos
pasean sus surtidores
como delfines líricos
Otros más agobiados
con los ríos al hombro
peregrinan sin llamar en las posadas
La vida es un único verso interminable 
Nadie llegó a su fin
Nadie sabe que el cielo es un jardín
Olvido.
El ángelus ha fallecido
Con la guadaña ensangrentada
un segador cantando se alejaba.




NOCTURNO
A Manuel Machado.
Están todas
También las que se encienden en las noches de moda
Nace del cielo tanto humo 
que ha oxidado mis ojos 
Son sensibles al tacto las estrellas 
No sé escribir a máquina sin ellas 
Ellas lo saben todo 
Graduar el mar febril 
y refrescar mi sangre con su nieve infantil 
La noche ha abierto el piano 
y yo las digo adiós con la mano.

GUITARRA

Habrá un silencio verde
todo hecho de guitarras destrenzadas.

La guitarra es un pozo

con viento en vez de agua.



LA SOMBRA DEL NOGAL
Homenaje a Vicente Aleixandre.

La sombra del nogal es peligrosa
Tupido en el octubre como bóveda
como cúpula inmóvil
nos cobija e invita
a su caricia fresca
y van cayendo frutos uno a uno
torturados cerebros nueces nueces
Por las noches
sombra de luna muerta del nogal
y van sucidándose una a una
sus hojas quejumbrosas
y pies desconocidos invisibles
las huellan las quebrantan las sepultan
librándolas así
del torbellino eólico
que azota a lo mortal abandonado
sobre la haz funesta de la tierra
impenetrable
Pero ¿quién pasa quién posa?
¿De quién los pies piadosos redentores?

*******

Estabais las tres hermanas,
las tres de todos los cuentos,
las tres en el mirador
tejiendo encajes y sueños.
Y yo pasé por la calle
y miré... Mis pasos secos
resonaron olvidados
en el vesperal silencio.
La mayor miró curiosa,
y la mediana riendo
me miró y te dijo algo...
Tú bordabas en silencio,
como si no te importase,
como si te diese miedo.
Y después te levantaste
y me dijiste un secreto
en una larga mirada,
larga, larga... Los reflejos
en las vidrieras borrosas
desdibujaban tu esbelto
perfil. Era tu figura
la flor de un nimbo de ensueño.
... Tres erais, tres, las hermanas
como en los libros de cuento.



REFLEJOS
A Pedro Garfias

En este río lácteo
los navíos no sueñan sobre el álveo.
Como un guante famélico
el día se me escapa de los dedos.
Me voy quedando exhausto
pero en mi torso canta el mármol.
Una rueda lejana
me esconde y me suaviza
las antiguas palabras.
Cae el líquido fértil de mi estatua
y los navíos cabecean
amarrados al alba.


Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño, y por el mar las naves.
En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.
Saber que duermes tú, cierta, segura
cauce fiel de abandono, línea pura,
tan cerca de mis brazos maniatados.
Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.


LETRILLA DE LA VIRGEN MARÍA ESPERANDO LA NAVIDAD

Cuando venga, ay, yo no sé
con qué le envolveré yo,

con qué.

Ay, dímelo tú, la luna,

cuando en tus brazos de hechizo

tomas al roble macizo

y le acunas en tu cuna.
Dímelo, que no lo sé,
con qué le tocaré yo,
con qué.
Ay, dímelo tú, la brisa
que con tus besos tan leves
la hoja más alta remueves,
peinas la pluma más lisa.
Dímelo y no lo diré
con qué le besaré yo,
con qué.
Y ahora que me acordaba,
Ángel del Señor, de ti,
dímelo, pues recibí
tu mensaje: «he aquí la esclava».
Sí, dímelo, por tu fe,
con qué le abrazaré yo,
con qué.
O dímelo tú, si no,
si es que lo sabes, José,
y yo te obedeceré,
que soy una niña yo,
con qué manos le tendré
que no se me rompa, no,
con qué.



NUBES
A Melchor Fernández Almagro

Yo, pastor de bulevares
desataba los bancos 
y sentado en la orilla corriente del paseo 
dejaba divagar mis corderos escolares
Todo había cesado 
Mi cuaderno 
                        única fronda del invierno 
y el quiosco bien anclado entre la espuma
Yo pensaba en los lechos sin rumbo siempre frescos 
para fumar mis versos y contar las estrellas
Yo pensaba en mis nubes 
                                              olas tibias del cielo 
que buscan domicilio sin abatir el vuelo
Yo pensaba en los pliegues de las mañanas bellas 
planchadas al revés que mi pañuelo
Pero para volar 
es menester que el sol pendule 
y que gire en la mano nuestra esfera armilar
Todo es distinto ya
Mi corazón bailando equivoca a la estrella 
y es tal la fiebre y la electricidad 
que alumbra incandescente la botella
Ni la torre silvestre 
distribuye los vientos girando lentamente 
ni mis manos ordeñan las horas recipientes
Hay que esperar el desfile 
de las borrascas y las profecías 
Hay que esperar que nazca de la luna 
el pájaro mesías
Todo tiene que llegar
El oleaje del cine es igual que el del mar 
Los días lejanos cruzan por la pantalla 
Banderas nunca vistas perfuman el espacio 
y el teléfono trae ecos de batalla
Las olas dan la vuelta al mundo 
Ya no hay exploradores del polo y del estrecho 
y de una enfermedad desconocida 
se mueren los turistas 
la guía sobre el pecho
Las olas dan la vuelta al mundo
Yo me iría con ellas
Ellas todo lo han visto 
No retornan jamás ni vuelven la cabeza 
almohadas desahuciadas y sandalias de Cristo.
Dejadme recostado eternamente
Yo fumaré mis versos y llevaré mis nubes 
por todos los caminos de la tierra y del cielo 
Y cuando vuelva el sol en su caballo blanco 
mi lecho equilibrado alzaré al cielo.



 El mantel jirón del cielo
es mi estandarte
y el licor del poniente
da su reflejo al arte
Yo prefiero el mar cerrado
y al sol le pongo sordina
Mi poesía y las manzanas
hacen la atmósfera más fina
Enmedio la guitarra
Amémosla
Ella recoge el aire circundante
Es el desnudo nuevo
venus del siglo o madona sin infante
Bajo sus cuerdas los ríos pasan
y los pájaros beben el agua sin mancharla
Después de ver el cuadro
la luna es más precisa
y la vida más bella
El espejo doméstico ensaya una sonrisa
y en un transporte de pasión
canta el agua enjaulada en la botella.



A C. A. DEBUSSY

Sonidos y perfumes, Claudio Aquiles, 
giran al aire de la noche hermosa. 
Tú sabes dónde yerra un son de rosa, 
una fragancia rara de añafiles
con sordina, de crótalos sutiles 
y luna de guitarras. Perezosa 
tu orquesta, mariposa a mariposa, 
hasta noventa te abren sus atriles.
Iberia, Andalucía, España en sueños, 
lentas Granadas, frágiles Sevillas, 
Giraldas tres por ocho, altas Comares.
Y metales en flor, celestes leños 
elevan al nivel de las mejillas 
lágrimas de claveles y azahares.


   ESPERANZA

¿Quién dijo que se agotan la curva el oro el deseo 
el legítimo sonido de la luna sobre el mármol 

y el perfecto plisado de los élitros 

del cine cuando ejerce su tierno protectorado?

Registrad mi bolsillo 
Encontraréis en él plumas en virtud de pájaro 

migas en busca de pan dioses apolillados 

palabras de amor eterno sin 

carta de aterrizaje 

y la escondida senda de las olas.


SUCESIVA

Déjame acariciarte lentamente, 
déjame lentamente comprobarte, 
ver que eres de verdad, un continuarte 
de ti misma a ti misma extensamente.
Onda tras onda irradian de tu frente 
y mansamente, apenas sin rizarte, 
rompen sus diez espumas al besarte 
de tus pies en la playa adolescente.
Así te quiero, fluida y sucesiva, 
manantial tú de ti, agua furtiva, 
música para el tacto perezosa.
Así te quiero, en límites pequeños, 
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa, 
y tu unidad después, luz de mis sueños.


AMOR

Era el mes que aplicaba sus teorías 
cada vez que un amor nacía en torno 
cediendo dócil peso y calorías 
cuando por caridad ya para adorno 
en beneficio de esos amadores 
que hurtan siempre relámpagos y flores
Ella llevaba por vestido combo 
un proyecto de arcángel en relieve 
Del hombro al pie su línea exacta un rombo 
que a armonizar con el clavel se atreve 
A su paso en dos lunas o en dos frutos 
se abrían los espacios absolutos
Amor amor obesidad hermana 
soplo de fuelle hasta abombar las horas 
y encontrarse al salir una mañana 
que Dios es Dios sin colaboradoras 
y que es azul la mano del grumete 
—amor amor amor— de seis a siete.
Así con la mirada en lo improviso 
barajando en la mano alas remotas 
iba el galán lacrándole el aviso 
de plumas blancas casi gaviotas 
por las calles que huelen a pintura 
siempre buscando a ella en cuadratura
Y vedla aquí equipando en jabón tierno 
globos que nunca han visto las espumas 
vedla extrayendo de su propio invierno 
la nieve en tiras la pasión en sumas 
y en margaritas que pacerá el chivo 
su porvenir listado en subjuntivo
Desde el plano sincero del diedro 
que se queja al girar su arista viva 
contempla el amador nivel de cedro 
la amada que en su hipótesis estriba 
y acariciando el lomo del instante 
disuelve sus dos manos en menguante
«A ti la bella entre las iniciales 
la más genuina en tinta verde impresa 
a ti imposible y lenta cuando sales 
tangente cuando el céfiro regresa 
a ti envío mi amada caravana 
larga como el amor por la mañana
Si tus piernas que vencen los compases 
silencioso el resorte de sus grados 
si más difícil que los cuatro ases 
telegrama en tu estela de venados 
mis geometrías y mi sed desdeñas 
no olvides canjear mis contraseñas
Luna en el horno tibio de aburridas 
bien inflada de un gas que silba apenas 
contempla mis rodillas doloridas 
así no estallen tus mejillas llenas 
contempla y dime si hay otro infortunio 
comparable al desdén y al plenilunio
Y tú inicial del más esbelto cuello 
que a tu tacto haces sólida la espera 
no me abandones no Yo haré un camello 
del viento que en tus pechos desaltera 
Y para perseguir tu fuga en chasis 
yo te daré un desierto y un oasis
Yo extraeré para ti la presuntuosa 
raíz de la columna vespertina 
Yo en fiel teorema de volumen rosa 
te expondré el caso de la mandolina 
Yo peces te traeré (entre crisantemos) 
tan diminutos que los dos lloremos
Para ti el fruto de dos suaves nalgas 
que al abrirse dan paso a una moneda 
Para ti el arrebato de las algas 
y el alhelí de sálvese el que pueda 
y los gusanos de pasar el rato 
príncipes del azar en campeonato
Príncipes del azar Así el tecleo 
en ritmo y luz de mecanografía 
hace olvidar tu nombre y mi deseo 
tu nombre que una estrella ama y enfría 
Príncipes del azar gusanos leves 
para pasar el rato entre las nieves
Pero tú voladora no te obstines 
Para cantar de ti dame tu huella 
La cruzaré de cuerdas de violines 
y he de esperar que el sol se ponga en ella 
Yo inscribiré en tu rombo mi programa 
conocido del mar desde que ama»
Y resumiendo el amador su dicho 
recogió los suspiros redondeles 
y abandonado al humo del capricho 
se dejó resbalar por dos rieles 
Una sesión de circo se iniciaba 
en la constelación decimoctava.


 PALABRAS PROFÉTICAS
Homenaje a San Juan de la Cruz

Arrastrar largamente la cola del desmayo 
sin miedo a una posible rebelión de fragancia 
Dejarse florecer durante el mes de mayo 
de alelíes las manos los ojos de distancia
Perdonar a la lluvia su vocación profunda 
su amor de las estatuas su modelado egregio 
perdonarla aunque luego sepamos que se inunda 
de torsos mutilados el jardín del colegio
Olvidar los perfumes que lloran los colores 
merecer los escorzos que renuevan el aire 
Dimitir abdicar coronas y esplendores 
corbatas fabulosas perdidas al desgaire
Porque querido amigo ya todo se compensa 
mis deudas tus jazmines trastornos siderales 
el muerto que se estira el caracol que piensa 
y el ala de la tórtola prolongando hospitales.